Nuestra historia

 

 

Todo empezó cuando Giulia, una joven apasionada por la artesanía y la joyería, decidió perseguir su sueño de crear joyas únicas y llenas de significado. Tras años de duro trabajo y dedicación, perfeccionó sus habilidades y cultivó su visión de una marca que aportara alegría y amor a través de sus joyas.

Giulia siempre ha creído en la importancia de los detalles y en la emoción de un regalo personalizado. La primera joyería quebró y, al cabo de cinco años, a Giulia no le quedaba dinero y tuvo que cerrarlo todo y vender su casa para pagar las deudas. Tuvo que ponerse a trabajar de camarera durante 4 años, no era nada feliz porque ya no tenía pasiones.

 

Ahora decidió intentarlo una última vez, con el último dinero que ganó como camarera intentó vender de nuevo sus joyas. Creó una nueva joya, nuestro collar más famoso, y decidió abrir una página web. Al cabo de un tiempo mucha gente la compró y por fin empezó a hacer el trabajo de sus sueños para siempre.

Empezó a crear collares especiales que podían personalizarse con el nombre de un ser querido, convirtiendo así cada pieza en única y llena de significado. Estos collares no eran simples joyas, sino vehículos de amor y afecto, capaces de transformar un simple accesorio en un tesoro que atesorar para siempre.

 

Pero Giulia quería que la experiencia fuera completa. Así que creó cajas sorpresa que convertían cada compra en una experiencia mágica. Las cajas estaban cuidadosamente decoradas, con una rosa eterna en el exterior, símbolo del amor eterno y la belleza atemporal. Cada detalle estaba pensado para despertar emociones y hacer aún más especial el momento de regalar.

Tras este éxito, decidió crear también otras joyas para regalar a su amada y también a sí mismo. Su objetivo era hacer crecer el amor en muchas parejas, porque en el pasado muchas personas le habían roto el corazón y nunca habían recibido amor.

 

El éxito de Hermosa y Dulce fue rápido pero no casual. La pasión de Giulia por su trabajo y su dedicación a crear piezas que llegaran al corazón de la gente le granjearon una clientela fiel. Cada collar y pulsera era portador de una historia única, un momento especial compartido entre amantes, amigos o familiares.

Con el paso del tiempo, Hermosa y Dulce se convirtió en un nombre conocido en el mundo de la joyería única, un símbolo de amor, cuidado y atención al detalle. Y Giulia, con su marca, ha seguido repartiendo alegría y felicidad, joya a joya.